Un palacio real sobre el Tajo, jardines UNESCO y unas fresas con tren propio.
Aranjuez es lo que ocurre cuando los reyes ajardinan un valle fluvial durante tres siglos: un palacio borbónico sobre el Tajo, avenidas trazadas como un jardín francés del tamaño de un pueblo, y el Paisaje Cultural — Patrimonio Mundial — de huertas y sotos que alimentó a la corte con sus famosos fresones y espárragos. Rodrigo compuso el Concierto de Aranjuez sobre estos jardines; la primavera aquí explica por qué.
Queda a 45 minutos al sur por el Cercanías C-3 — o, en temporada, al final del Tren de la Fresa, el tren histórico que sale del Museo del Ferrocarril. Pernoctar es barato y tranquilo, y te mete en los jardines a la apertura, horas antes que las excursiones.
El parterre y la ribera del Príncipe — 5 km · 2 h. Fachada del palacio → jardín del Parterre → Jardín de la Isla entre los brazos del río → la larga avenida ribereña del Jardín del Príncipe hasta la Casa del Labrador, con vuelta por el museo de las falúas. Llano, sombreado y con pájaros todo el camino.
Cercanías C-3 desde Atocha cada 15–20 minutos (45 min); la estación queda a 10 minutos a pie del palacio por el borde del Jardín del Príncipe. En coche, por la A-4 (45 min). El Tren de la Fresa circula fines de semana señalados de abril a junio y de septiembre a octubre.
La cuadrícula entre el palacio y la Plaza de la Constitución lo concentra casi todo — hoteles pequeños en casas de cortesanos del XVIII. La esquina del Mercado de Abastos es la mejor para restaurantes. Nada queda a más de 15 minutos a pie de nada, palacio incluido.
En Aranjuez hay unos 24 hoteles y hostales reservables, desde aproximadamente 52 €/noche. Los precios de la página de zona son en vivo; reservar con 3–6 semanas suele dar la mejor tarifa, con cancelación gratuita en la mayoría de habitaciones.
Selecciones curadas en camino — mientras tanto, la búsqueda en vivo cubre todos los alojamientos al mismo precio o mejor.