La lista corta y honesta — lo que de verdad merece tus horas en Patones de Arriba, en orden, más el paseo que lo une todo.
Patones de Arriba es la joya de pizarra negra de la Comunidad: una aldea de casas oscuras de piedra seca apiladas por un barranco de las áridas lomas del noreste, abandonada a mediados del siglo XX y revivida, tejado a tejado, como la escapada romántica favorita de la capital. Los coches se quedan abajo, en Patones de Abajo; se sube por el viejo camino, y el pueblo se despliega en callejas, terrazas y restaurantes a la luz de las velas plegados en la pizarra.
1. Las callejas de pizarra al anochecer — El propio tejido del pueblo es el monumento — sube al mirador de la ermita cuando se encienden las luces y la pizarra se vuelve azul-negra.
2. El mirador del Cancho de la Cabeza — La vuelta señalizada sobre el pueblo hasta la cima de 832 m — el embalse de El Atazar extendido abajo como un fiordo.
3. La presa de El Atazar — La mayor agua de Madrid — una presa espectacular, kayaks de alquiler en temporada y la vista desde la carretera de coronación, a 15 minutos en coche.
4. La plaza de Torrelaguna — La hermosa villa renacentista de abajo — cuna del cardenal Cisneros, con iglesia gótica y plaza porticada que justifican el desvío.
5. La senda del barranco y la vuelta del Cancho — 8 km · 3 h. Patones de Abajo → el viejo camino del barranco hasta Patones de Arriba → callejas y ermita → el circuito del Cancho de la Cabeza para la panorámica de El Atazar → bajar a tu reserva de cena. País seco: gorra y agua.
Bus 197 desde Plaza de Castilla hasta Patones de Abajo (~1 h 10), y luego los 2 km de senda o la lanzadera de fin de semana. En coche, A-1 y N-320 (55 min); el pueblo de arriba es peatonal — aparca abajo. Sin tren.
Selecciones curadas en camino — mientras tanto, la búsqueda en vivo cubre todos los alojamientos al mismo precio o mejor.