Las naves de barrio donde comer cuesta 6 € en barra, las catedrales gourmet donde cuesta 26 € de pie — y cómo usar cada una sin arrepentirse.
Madrid mantiene dos economías de mercado bajo una sola palabra. Los gastromercados — San Miguel el primero — son teatros de la tapa para visitantes, brillantes y con precios de teatro. Los mercados de barrio siguen vendiendo pescado y fruta por la mañana y, pasadas las 13:00, se convierten en la mejor comida barata de la ciudad.
La estrategia se escribe sola: fotografía los primeros, come en los segundos. Cada barrio céntrico guarda una nave de verdad a diez minutos de los hoteles.
El Mercado de San Fernando, en Lavapiés, es el modelo: tenderos hasta mediodía y luego barras — cerveza artesana, pasta fresca, cocina senegalesa, una librería que vende al peso. Antón Martín (Huertas) esconde japonés serio y freiduría de las de antes tras sus puestos; Vallehermoso, en Chamberí, es adonde va la prensa gastronómica cuando deja de actuar.
La Cebada (La Latina) sigue áspera y barata junto al circuito del Rastro. En todas rige el mismo patrón: pide en la barra, come de pie o encaramado, paga precio de barrio.
La nave de hierro forjado junto a la Plaza Mayor es el mercado más visitado de España y pone precios en consecuencia. Ve a las 10:00, cuando abre tranquilo y hermoso, haz las fotos, gasta una ronda en un vermút y un par de bocados — y vete a comer a otra parte.
Trátalo como un museo de la tapa con entrada por consumición. El mismo dinero compra una comida completa de barra dos barrios al sur.
Los mercados resuelven las dos peores comidas del viajero: la comida (barras desde las 13:00, sin reserva, ideales en solitario) y el picnic (pan, queso, fruta, conservas para el Retiro o el atardecer del Templo de Debod). Casi todas las naves abren de lunes a sábado y duermen los domingos — el domingo del Rastro se resuelve en los bares.
Reservar hotel junto a un mercado de barrio es un lujo silencioso: fruta para desayunar, comidas de 6 € y la cena resuelta escaleras abajo. Lavapiés, Huertas y Chamberí lo ponen fácil.
Selecciones curadas en camino — mientras tanto, la búsqueda en vivo cubre todos los alojamientos al mismo precio o mejor.